Irán ha atacado instalaciones militares estadounidenses en el Golfo, incluyendo radares y sistemas de defensa aérea, amenazando con ataques “más decisivos y poderosos”. Este ataque se produce en respuesta a los continuos ataques de Estados Unidos contra objetivos iraníes durante los últimos diez días, en represalia por la muerte de al menos tres soldados estadounidenses. Irán afirma haber detenido dos petroleros que transitaban por el Estrecho de Ormuz, intensificando su control sobre esta vía marítima crucial. Estados Unidos declara que sus ataques buscan degradar las capacidades militares de Irán y disuadir futuros ataques al transporte marítimo comercial. A pesar de la escalada, el tránsito de buques comerciales por el Estrecho de Ormuz continúa. El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, describió el conflicto como una “guerra a gran escala”, mientras que el presidente Trump advirtió sobre represalias significativas.

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