Estados Unidos ha minimizado la reciente declaración de Irán sobre el posible cierre del Estrecho de Ormuz, afirmando que la situación actual del tráfico marítimo es similar a la previa a incidentes anteriores. La amenaza iraní se produce en respuesta a los continuos ataques israelíes en Líbano. La administración Trump considera que, hasta el momento, no se han registrado interrupciones significativas en la navegación. Funcionarios estadounidenses indican que el tráfico de buques permanece en niveles comparables a los observados antes de conflictos previos en la región. No obstante, Washington sigue de cerca la situación en el Estrecho de Ormuz, una vía marítima crucial para el comercio global de petróleo. La tensión regional se intensifica con el intercambio de hostilidades entre Israel y grupos armados en Líbano, generando preocupación internacional.