Irán ha afirmado haber cerrado nuevamente el Estrecho de Ormuz, una ruta marítima crítica para el comercio global. Esta declaración ocurre apenas unos días después de que el país firmara un acuerdo diplomático. Por su parte, Estados Unidos ha rechazado estas afirmaciones, asegurando que la vía permanece abierta al tráfico. La discrepancia entre ambas potencias genera incertidumbre sobre la estabilidad de la región. El control de este paso estratégico es un punto recurrente de fricción geopolítica. La comunidad internacional observa con cautela el cumplimiento de los pactos recientes. El conflicto subraya la fragilidad de los acuerdos alcanzados entre Teherán y Washington.
