Tras cuatro meses de guerra, los objetivos iniciales de debilitar a Irán parecen no haberse cumplido. Según un informe de The New York Times, el conflicto podría haber generado el efecto opuesto al deseado. En lugar de un cambio de régimen o una reducción de su arsenal nuclear, Teherán se muestra ahora más militarizado. Los analistas señalan que el país ha desarrollado una mayor tolerancia al riesgo estratégico. Asimismo, el gobierno iraní mantiene el control total sobre sus programas estratégicos fundamentales. En conclusión, la situación actual sugiere que Irán ha salido fortalecido del enfrentamiento.
