El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, declaró que el Estrecho de Ormuz no se reabrirá hasta que se levanten las sanciones petroleras impuestas a Irán. Ghalibaf vinculó la reapertura del crucial paso marítimo con la liberación de los activos iraníes congelados y el fin del bloqueo estadounidense. Esta declaración representa una postura firme por parte de Irán en las negociaciones internacionales relativas a su programa nuclear y las consiguientes sanciones económicas. La medida subraya la importancia estratégica del Estrecho de Ormuz para el comercio mundial de petróleo y la influencia de Irán en la región. La declaración podría intensificar las tensiones en el Golfo Pérsico si no se alcanzan acuerdos satisfactorios. La reapertura del estrecho es vital para la estabilidad económica global.

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