Líderes del G7 han acogido con satisfacción el acuerdo alcanzado este miércoles entre Estados Unidos e Irán, que permite la reapertura del estratégico Estrecho de Ormuz. Sin embargo, el pacto no ha generado consenso en la política estadounidense. Tanto demócratas como republicanos han expresado reservas y críticas al mismo. Algunos analistas califican el acuerdo como un fracaso en la política exterior de la última década. El acuerdo busca aliviar las tensiones en la región, crucial para el comercio energético global. La reacción dividida en Washington sugiere posibles desafíos en la implementación y sostenibilidad del pacto a largo plazo. Se espera que el acuerdo sea objeto de un intenso debate en los próximos días.
