La reciente ceremonia en la capital mundial del entretenimiento estuvo marcada por la protesta del público hacia Irán, manifestada a través de silbidos. Inicialmente, el estadio presentó una asistencia moderada, pero el ambiente se intensificó con la presentación de Katy Perry. La artista, actuando en su ciudad natal, fue el punto culminante del evento. Los silbidos dirigidos a la bandera iraní sugieren una expresión de descontento con el gobierno de ese país. La ceremonia, en general, cumplió con las expectativas a pesar del comienzo con poca afluencia. La actuación de Perry logró revitalizar el ambiente y captar la atención del público presente. El contraste entre la protesta y el espectáculo de Perry define la atmósfera del evento.