Un análisis reciente sugiere que Pakistán sería el principal beneficiario si a Irán se le permitiera vender petróleo y gas en el mercado internacional. La nación paquistaní podría asegurar un suministro energético más estable y asequible, aliviando su actual crisis económica. El levantamiento de las sanciones a Irán facilitaría acuerdos bilaterales energéticos favorables para Pakistán. Expertos señalan que la proximidad geográfica y las relaciones existentes entre ambos países agilizarían la importación de recursos energéticos. Esta situación podría reducir la dependencia de Pakistán de proveedores más distantes y costosos. Sin embargo, la materialización de estos beneficios depende de la voluntad política y la resolución de las tensiones geopolíticas existentes. El acceso iraní al mercado global impactaría positivamente la economía paquistaní y su seguridad energética.
