Las negociaciones entre Estados Unidos e Irán para poner fin al conflicto se encuentran en un punto muerto debido a desacuerdos sobre las inspecciones nucleares y el acceso a fondos iraníes congelados. Washington insiste en la necesidad de garantizar el cumplimiento del acuerdo nuclear y la verificación de las instalaciones iraníes por parte de organismos internacionales. Teherán, por su parte, exige la liberación de sus activos financieros bloqueados como condición para cooperar plenamente. Las diferencias persisten a pesar de los esfuerzos diplomáticos para revivir el acuerdo de 2015, del cual Estados Unidos se retiró en 2018. La falta de avances complica las perspectivas de una resolución pacífica y podría intensificar las tensiones en la región. Expertos advierten que el fracaso de las negociaciones podría llevar a una escalada del programa nuclear iraní. La Unión Europea continúa mediando entre ambas partes para intentar superar los obstáculos existentes.