El funeral del líder supremo iraní, Ali Khamenei, se llevó a cabo en Teherán con una multitudinaria asistencia. Un detalle desgarrador fue la presencia del pequeño féretro de su nieta de 14 meses, víctima de un ataque aéreo israelí. Durante la ceremonia, también se rindieron honores a otros miembros de su familia, incluyendo a su yerno y a su hija. Miles de personas participaron en oraciones y observaron las tradiciones fúnebres del país. El cortejo fúnebre se extenderá por varios días y lugares, incluyendo países vecinos como Irak. Este acto subraya la tensión regional y la pérdida personal en medio del conflicto. La muerte de la nieta añade una dimensión emocional a la despedida de la figura clave del régimen iraní.