Los restos mortales del líder supremo de Irán han sido velados en la Gran Mezquita de Teherán, tras su fallecimiento en ataques aéreos perpetrados por Estados Unidos e Israel en febrero. Miles de personas han rendido homenaje al líder religioso en el complejo, mostrando su pesar por la pérdida. La fecha del entierro está programada para el 9 de julio, pero actualmente se encuentra estancada. Las negociaciones relacionadas con el entierro y posibles repercusiones políticas permanecen bloqueadas, generando incertidumbre. La muerte del líder supremo representa un momento crucial para Irán, tanto interna como externamente. La situación sigue desarrollándose y se esperan más detalles en los próximos días.