Miles de dolientes se congregaron en el Gran Mosalla de Teherán antes del amanecer del domingo. El objetivo de los asistentes era aprovechar las últimas horas de despedida pública al líder de la Revolución Islámica. Los ciudadanos acudieron masivamente para rendir homenaje al Ayatolá Seyyed Ali Jamenei. El ambiente estuvo marcado por el duelo y la solemnidad en la capital iraní. Esta movilización refleja el impacto del líder martirizado en la sociedad. El evento concluyó el periodo de despedida abierta al público general. La concurrencia masiva subrayó la importancia política y religiosa del mandatario.