El presidente Masoud Pezeshkian se pronunció sobre las ceremonias fúnebres del Líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyyed Ali Khamenei. Durante sus declaraciones, el mandatario afirmó que estos actos no deben considerarse como una simple despedida. En su lugar, Pezeshkian describió la movilización masiva como un compromiso solemne para seguir el camino trazado por el líder fallecido. El evento subrayó la unidad de los seguidores en torno a los principios de la revolución. El presidente destacó que el legado del ayatolá continuará guiando las acciones del Estado. De este modo, el funeral se transforma en una promesa de lealtad política y espiritual. Finalmente, el discurso buscó consolidar la estabilidad interna ante la pérdida de la figura central del país.