La selección iraní de fútbol ha expresado su frustración y descontento con la organización del Mundial, alegando un trato injusto. Tras su debut en el torneo con un empate 2-2 contra Nueva Zelanda, el equipo esperaba permanecer un día adicional en Los Ángeles para descansar y recuperarse. Sin embargo, los organizadores les negaron este permiso, una decisión que ha generado críticas por parte del entrenador Amír Ghalenújí, quien se quejó de que se están tomando decisiones por ellos sin su consentimiento. El equipo iraní se siente "oprimido" por estas restricciones inesperadas. Esta situación plantea interrogantes sobre la equidad en el trato a las diferentes selecciones participantes en el campeonato. El incidente ha añadido tensión a la participación iraní en el torneo. Se desconoce si la federación iraní presentará una queja formal ante la FIFA.