Irán ha ejecutado a dos hombres, Javad Zamani y Abolfazl Saedi, condenados por cargos relacionados con las protestas antigubernamentales de enero. Fueron declarados culpables de "hacer la guerra contra Dios" y de "corrupción en la tierra", acusaciones que se refieren a su presunta participación en disturbios contra el régimen. Las ejecuciones, confirmadas por medios estatales, se producen en un contexto de creciente represión contra la disidencia en el país. Los cargos implican una grave amenaza a la estabilidad del estado, según las autoridades iraníes. Estas ejecuciones podrían intensificar las tensiones internas y la condena internacional hacia el régimen. La información fue reportada inicialmente por The Times of Israel.