El régimen iraní intensifica sus acciones hostiles en la región, incluyendo el derribo de un helicóptero estadounidense y ataques a infraestructuras en Kuwait e Israel. Estas acciones contradicen cualquier búsqueda de un acuerdo pacífico, según análisis recientes. Teherán ha vinculado sus negociaciones con Washington a los intereses de Hezbollah, un grupo con ideologías extremistas. La estrategia de Irán parece orientada a la desestabilización regional, la eliminación de Israel y el debilitamiento de Occidente. Observadores señalan que esta táctica de confrontación y engaño se ha repetido a lo largo de décadas, desde la administración Reagan hasta la de Obama. La situación actual plantea serias preocupaciones sobre la escalada del conflicto en Oriente Medio.