Teherán niega que Estados Unidos tenga el “control absoluto” del Estrecho de Ormuz, en medio de crecientes tensiones. Actualmente, solo ocho barcos están transitando diariamente por la ruta marítima, una drástica reducción en comparación con los 140 que pasaban antes. Esta restricción representa un desafío directo a las afirmaciones de Washington sobre su dominio en la zona. Irán enfatiza su control sobre el estrecho estratégico, vital para el transporte mundial de petróleo. La disminución del tráfico marítimo se interpreta como una demostración de fuerza y una advertencia a las potencias occidentales. La situación aumenta la preocupación por la seguridad marítima en la región y el riesgo de una escalada del conflicto. Esta restricción se da en un contexto de sanciones económicas impuestas a Irán por Estados Unidos.