El Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica de Irán advirtió que todo paso por el Estrecho de Ormuz requerirá autorización previa de Teherán y deberá realizarse por una ruta específica designada por las autoridades iraníes. La medida implica que cualquier embarcación que no cumpla con estos requisitos enfrentará “acciones apropiadas” por parte de Irán. Esta advertencia se produce en un contexto de tensiones regionales elevadas, tras el cierre del estrecho por parte de Irán desde el inicio de las hostilidades entre Estados Unidos e Israel en febrero. El Estrecho de Ormuz se ha convertido en un punto central de negociación entre Irán y Washington. La situación plantea interrogantes sobre la seguridad marítima y el flujo de comercio en una de las rutas navales más importantes del mundo. El anuncio subraya la creciente influencia de Irán en la región y su determinación de controlar el acceso a esta vía estratégica.