Irán ha intensificado su postura en torno al Estrecho de Ormuz, calificándolo como una “zona de guerra” y amenazando con bloquearlo completamente. El anuncio, realizado el domingo 9 de agosto por la Guardia Revolucionaria iraní, vincula la reapertura del crucial estrecho marítimo a la aceptación de “todas” las condiciones impuestas por Teherán a Estados Unidos. Esta escalada eleva aún más la tensión en Medio Oriente, dado que el Estrecho de Ormuz es vital para el comercio global de petróleo. Irán no ha especificado cuáles son esas condiciones, pero la amenaza de un bloqueo tendría consecuencias significativas para la economía mundial. La declaración subraya la negativa de Irán a ceder en su posición, complicando las perspectivas de diálogo. La comunidad internacional observa con preocupación la situación, temiendo una potencial interrupción del suministro energético.