El ministro de Defensa interino de Irán declaró que las capacidades de defensa, misiles y drones del país son una "línea roja" para la seguridad nacional, intransigente ante cualquier negociación. Esta firme postura subraya la determinación iraní de mantener y desarrollar su poderío militar, considerándolo esencial para su soberanía. La declaración se produce en un contexto regional de tensiones y preocupaciones sobre el programa balístico de Irán. El ministro enfatizó que estos elementos son fundamentales para la disuasión y la protección de los intereses nacionales. No se especificaron las circunstancias que motivaron la declaración, pero se interpreta como una respuesta a potenciales presiones externas. La República Islámica ha reiterado consistentemente su derecho a fortalecer sus capacidades defensivas.