La situación en el Estrecho de Ormuz y los recientes acontecimientos en Líbano están poniendo a prueba el acuerdo con Irán impulsado por la administración Trump. El incremento de la tensión en estas zonas estratégicas complica la implementación del pacto, que busca limitar el programa nuclear iraní a cambio del levantamiento de sanciones. Expertos señalan que las acciones de Irán en el Golfo Pérsico y la inestabilidad política en Líbano podrían ser interpretadas como una forma de presión para obtener concesiones adicionales. La administración estadounidense ha respondido con un aumento de su presencia militar en la región. El futuro del acuerdo depende de la capacidad de todas las partes para evitar una escalada del conflicto. La comunidad internacional observa con preocupación el desarrollo de estos eventos, temiendo un impacto negativo en la seguridad global.