El conflicto actual y la creciente inflación están reconfigurando las estrategias de inversión a nivel global. La guerra en Irán, en particular, fortalece los argumentos a favor de la energía renovable y aumenta la importancia de los materiales clave para la transición energética. Los inversores están redirigiendo su atención hacia activos que ofrezcan protección contra la inflación. Este escenario impulsa la demanda y la inversión en tecnologías y recursos relacionados con la energía verde. Se espera que esta tendencia acelere la adopción de fuentes de energía más sostenibles y diversificadas. La inestabilidad geopolítica y las presiones inflacionarias están, por tanto, actuando como catalizadores para el crecimiento del sector de la energía renovable.