El director técnico de la selección iraní, Ghalenoei, denunció un trato desfavorable por parte de los árbitros durante el partido contra Nueva Zelanda, calificándolo como el "más maltratado" del Mundial. Si bien protestó por la organización del torneo, Ghalenoei elogió el apoyo recibido por parte de la afición iraní presente en el estadio. Destacó que el aliento provenía de diversos sectores políticos dentro de la comunidad iraní, lo que consideró una victoria para todo el país. La protesta se centra en decisiones arbitrales consideradas perjudiciales para su equipo. A pesar de la controversia, el entrenador enfatizó la importancia de la unidad mostrada por sus compatriotas. No se especificaron las decisiones arbitrales concretas que motivaron la queja. El partido contra Nueva Zelanda marcó el debut de Irán en la competición mundialista.