Irán anunció el sábado el cierre del Estrecho de Ormuz, una vía marítima estratégica, alegando ataques israelíes en Líbano y la postura de Estados Unidos. La declaración, difundida por agencias internacionales, también advierte sobre posibles acciones adicionales si la “agresión israelí” persiste. Sin embargo, el vicepresidente estadounidense, JD Vance, desmintió la información, asegurando que no existen pruebas que confirmen el cierre del estrecho. Esta discrepancia genera incertidumbre sobre la situación en la región, crucial para el transporte de petróleo a nivel mundial. El anuncio iraní se produce en un contexto de crecientes tensiones en Oriente Medio. La comunidad internacional observa de cerca la evolución de los acontecimientos para evitar una escalada del conflicto. La falta de confirmación independiente del cierre del Estrecho de Ormuz complica la evaluación de la situación.