Irán ha confirmado haber atacado objetivos en Bahrein, Kuwait y Jordania. Estos ataques son presentados por Teherán como una represalia directa al ataque estadounidense perpetrado contra su territorio durante la noche. La acción iraní representa una escalada en las tensiones regionales ya existentes. No se han proporcionado detalles específicos sobre los objetivos alcanzados en los países mencionados. Las autoridades iraníes justifican los ataques como una medida proporcional y necesaria ante la agresión estadounidense. La comunidad internacional observa con preocupación el desarrollo de estos acontecimientos y sus posibles consecuencias para la estabilidad en Oriente Medio. Se teme una espiral de violencia que podría involucrar a otros actores regionales.