Irán ha lanzado ataques contra bases militares de Estados Unidos, generando una escalada de tensiones en la región. Simultáneamente, Israel ha llevado a cabo un ataque a primera luz del día en el sur del Líbano, apuntando a una ciudad y destruyendo viviendas mediante explosiones controladas. Previamente, un ataque estadounidense y saudí contra milicias Hashd al-Shaabi en Irak resultó en daños significativos a edificios, equipamiento militar y vehículos. Según las primeras informaciones, al menos 20 combatientes de Hashd al-Shaabi han muerto en el ataque aéreo. Este recrudecimiento de la violencia plantea serias preocupaciones sobre una posible guerra entre Irán y Estados Unidos. La situación en Irak y Líbano es particularmente crítica tras estos últimos acontecimientos.