El ejército iraní anunció el jueves que sus drones atacaron sistemas de radar estadounidenses, baterías de defensa aérea Patriot y depósitos de combustible en bases militares ubicadas en Kuwait y Bahréin. El ataque, según fuentes iraníes, tuvo lugar en las primeras horas del día. Aunque no se han reportado daños extensos ni víctimas, la acción representa una escalada significativa en las tensiones regionales. Esta operación podría ser una respuesta a las sanciones económicas impuestas a Irán o a otras acciones percibidas como hostiles. Las autoridades estadounidenses aún no han comentado oficialmente sobre las acusaciones de Irán. El incidente plantea interrogantes sobre la seguridad de las instalaciones militares estadounidenses en la región y el potencial de un conflicto mayor.