El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, ha declarado que la relación entre Irán y China trasciende una mera dinámica de comprador-vendedor, calificándola como una asociación plena. Ghalibaf enfatizó la importancia central de ambos países dentro de sus respectivas esferas de influencia regional. Esta afirmación subraya una creciente colaboración estratégica entre Teherán y Pekín. La declaración se produce en un contexto de fortalecimiento de los lazos bilaterales en diversos ámbitos, incluyendo la economía y la seguridad. El líder parlamentario considera que la posición geográfica y política de ambos estados los convierte en pilares fundamentales en sus regiones. Esta asociación busca, según Ghalibaf, una mayor estabilidad e influencia mutua en el escenario internacional. La declaración busca redefinir la percepción de la relación, destacando su profundidad y alcance estratégico.