Un memorando de entendimiento ha entrado en vigor, formalizado mediante firma digital. Irán ha aceptado diluir su uranio enriquecido como parte del acuerdo, aunque ha establecido líneas rojas claras. Teherán ha advertido que no tolerará ataques contra Líbano, reafirmando su apoyo a la región. Además, ha descartado cualquier negociación relacionada con su programa de misiles balísticos, insistiendo en que estos están destinados a ser utilizados en defensa. El acuerdo busca aliviar tensiones regionales, pero las declaraciones iraníes sugieren una postura inflexible en temas clave de seguridad. La implementación y el futuro del acuerdo dependerán de la capacidad de las partes para gestionar estas diferencias. El estrecho de Ormuz también figura en el memorando, con Irán buscando posibles tasas por tránsito.
