Estados Unidos ha suspendido temporalmente las sanciones contra Rusia, allanando el camino para un acuerdo de diésel. El presidente Putin ha accedido a suministrar más de 300.000 toneladas de diésel al mercado estadounidense. Esta cantidad de combustible es suficiente para cubrir el consumo durante aproximadamente 14 horas. El acuerdo, confirmado por Trump, ha generado controversia dada la actual situación geopolítica. La decisión de levantar las sanciones y asegurar el suministro de diésel ruso plantea interrogantes sobre las prioridades estratégicas de la administración estadounidense. Este movimiento podría tener implicaciones significativas en el panorama energético global y las relaciones internacionales. La medida ha sido criticada por algunos como una “inversión en la guerra”, dado el conflicto en curso.