La almeja caminante, considerada una de las especies invasoras más dañinas del mundo, está causando problemas en los Grandes Lagos de Estados Unidos. Originaria de otras regiones, esta especie se ha extendido desde la frontera canadiense, alterando el hábitat de la fauna local. Su rápida proliferación supone una grave amenaza para el equilibrio ecológico del ecosistema lacustre. Las almejas caminantes compiten con las especies nativas por los recursos, afectando a toda la cadena trófica. Expertos advierten sobre la necesidad de controlar su expansión para minimizar el impacto ambiental. La situación exige medidas urgentes para proteger la biodiversidad de los Grandes Lagos.