Una investigación dirigida por aliados del expresidente Donald Trump ha desencadenado una crisis interna en la administración estadounidense. La operación, orquestada por Susie Wiles, jefa de gabinete de la Casa Blanca, y Kash Patel, exdirector del FBI, surgió tras una filtración de información que enfureció a Trump. Como respuesta, al menos una agencia gubernamental ha instruido a sus empleados a buscar asesoramiento legal si sus teléfonos son objeto de registro. CNN describe la operación como "descontrolada", sugiriendo una posible extralimitación de funciones. La situación ha generado preocupación sobre la posible interferencia política en investigaciones internas. Esta acción ha provocado una respuesta rápida de la administración, buscando contener la crisis y aclarar los motivos de la investigación.