El ayuno intermitente ha ganado popularidad como una dieta efectiva para perder peso, incluso más que las dietas tradicionales de restricción calórica. Sin embargo, demostrar científicamente su efectividad resulta ser un desafío complejo. La versatilidad de esta práctica, con múltiples protocolos y horarios posibles, dificulta el diseño de estudios controlados y comparables. Además, el comportamiento de los participantes, incluyendo la adherencia a la dieta y la actividad física, puede influir significativamente en los resultados. La subjetividad en la medición de la ingesta calórica y la dificultad para aislar el ayuno como el único factor determinante complican las conclusiones. Se necesita más investigación rigurosa para comprender completamente los beneficios y limitaciones de esta popular dieta.