La actual ola de calor se percibe como más intensa que anteriores debido a una combinación de factores, según análisis recientes. Si bien las temperaturas máximas pueden no ser significativamente más altas, la sensación térmica es mayor. La humedad ambiental juega un papel crucial, dificultando la evaporación del sudor y reduciendo la capacidad del cuerpo para regular su temperatura. Además, las temperaturas nocturnas más elevadas impiden el alivio térmico, acumulando estrés en el organismo. Expertos señalan que la duración prolongada de la ola de calor también contribuye a la sensación de incomodidad y riesgo para la salud. Esta situación exige extremar las precauciones, especialmente para los grupos más vulnerables.
