Las negociaciones para un nuevo decreto de vivienda en España han sido extremadamente tensas, llegando a un punto crítico. Sumar y otros grupos de izquierda ejercen presión para extender el escudo antidesahucios y regular el alquiler de habitaciones, así como la ampliación de contratos. Por otro lado, Junts ha amenazado con retirarse del acuerdo, complicando aún más la situación. A pesar de las diferencias iniciales, todas las partes involucradas han mostrado flexibilidad y se vislumbra un posible espacio para el consenso. Este acuerdo parece haber sido fundamental y, según fuentes, habría sido imposible sin la participación de Maricarmen. La resolución final podría tener un impacto significativo en el acceso a la vivienda en todo el país.