El presidente de la Autoridad de Integridad ha respondido a las recientes solicitudes de su destitución, iniciadas por László Windisch. Según sus declaraciones, Windisch, a quien describe como "uno de los últimos representantes de un poder fallido", estaría cumpliendo una misión política al promover su remoción. La respuesta sugiere una motivación política detrás de la iniciativa de Windisch y no una crítica basada en el desempeño o la integridad. No se especifican las razones concretas que Windisch esgrime para solicitar la destitución. La situación plantea interrogantes sobre la independencia de la Autoridad de Integridad y la posible injerencia política en su funcionamiento. Se espera que Windisch responda a las acusaciones del presidente de la autoridad. El incidente podría generar tensiones en el panorama político húngaro.
