Dos periodistas húngaros han revelado a Deutsche Welle la presión política que sufren en su trabajo. Según sus testimonios, esta situación deriva en autocensura y cuestiona su propia identidad profesional como periodistas. La presión se intensifica con el tiempo, dificultando la práctica del periodismo independiente. Los informantes describen un ambiente laboral donde la libertad de expresión se ve amenazada. La situación afecta a los medios regionales propiedad de Mediaworks, un importante grupo mediático en Hungría. Los periodistas expresan su preocupación por el futuro del periodismo en el país, señalando una creciente dificultad para informar de manera objetiva y crítica.