En el minuto 116 de la final contra Países Bajos, Andrés Iniesta marcó el gol decisivo para España. La jugada comenzó con un pase preciso de Cesc Fábregas que permitió a Iniesta controlar el balón dentro del área. Con un potente disparo cruzado, el jugador superó al portero Stekelenburg para batir la red. Este tanto fue fundamental para romper la tensión del encuentro y asegurar la victoria. Más allá del resultado deportivo, el gol significó el fin de décadas de frustraciones para el fútbol español. El encuentro quedó grabado en la historia como el "Vuelo de Johannesburgo". La acción culminó con el éxito definitivo de la selección española en el torneo.