Una influencer estadounidense de 31 años, Ashly Robinson, fue encontrada muerta en Zanzibar el 9 de abril, mientras celebraba sus vacaciones y su compromiso. Las autoridades locales clasificaron el caso como suicidio, basándose en conversaciones encontradas en su teléfono con la inteligencia artificial ChatGPT, donde solicitaba métodos para quitarse la vida. Sin embargo, la familia de Robinson cuestiona esta conclusión, denunciando la falta de transparencia en la investigación y la ausencia de comunicación por parte de las autoridades. La familia expresa incredulidad ante la posibilidad de que una persona aparentemente feliz y exitosa se haya suicidado repentinamente. Exigen una investigación más profunda y transparente para esclarecer las circunstancias de su muerte. El prometido de Robinson, John McCann, también ha manifestado su dolor y preocupación por la falta de información. La controversia se centra en el papel de ChatGPT y la necesidad de regular el acceso a información dañina a través de la inteligencia artificial.