El presidente Trump enfrenta dificultades para controlar la inflación en Estados Unidos, a pesar de su promesa de campaña de 2024 de resolver la crisis inflacionaria “inmediatamente”. Desde su toma de posesión, la inflación ha aumentado, alcanzando un 3,4% en julio en comparación con el año anterior, impulsada principalmente por la guerra con Irán y el consiguiente aumento en los precios de la gasolina. Los votantes, que inicialmente respaldaron a Trump por su política económica, se sienten decepcionados por no haber visto la disminución de precios prometida. Las encuestas revelan que tres cuartas partes de los estadounidenses desaprueban la gestión de la inflación por parte del presidente, a pesar de que este destaca el buen desempeño de las bolsas de valores. El aumento de los salarios no ha logrado compensar el incremento de los precios, generando desconfianza en la economía. Las elecciones de medio término de noviembre, donde se renovará el Congreso, podrían reflejar este descontento y potencialmente resultar en pérdidas para el Partido Republicano, siguiendo un patrón histórico.