Un comandante de la policía de élite indonesia, Irjen Loemy, enfrenta acusaciones tras la muerte de un prisionero. Según informes, la víctima fue ejecutada a corta distancia, a solo cinco metros, tras una señal del oficial. La señal consistió en un parpadeo. El incidente ha generado controversia y plantea serias preguntas sobre el uso de la fuerza y el debido proceso. Las autoridades han iniciado una investigación para esclarecer las circunstancias exactas de la muerte del prisionero. Este caso podría tener implicaciones significativas para la reputación de la Brigada Móvil (Brimob) y sus protocolos operativos. Se busca determinar si la acción constituye una ejecución extrajudicial.
