Durante las negociaciones de la Conferencia de la Mesa Redonda (KMB), el delegado indonesio Agus Salim fue reprendido por fumar por la delegación holandesa. Su respuesta, caracterizada por su ingenio y habilidad retórica, silenció a sus interlocutores. Salim era reconocido por sus excepcionales habilidades de negociación, inteligencia y dominio de idiomas extranjeros. Estas cualidades le granjearon respeto tanto de aliados como de adversarios en foros internacionales. El incidente destaca su astucia y capacidad para manejar situaciones diplomáticas complejas. Su reputación como negociador hábil y diplomático perspicaz quedó reforzada por este episodio. La anécdota ilustra su firmeza y el respeto que inspiraba.