Indonesia, en conjunto con los demás miembros del G20, ha rechazado firmemente cualquier intento de utilizar los alimentos como instrumento de presión geopolítica. Esta postura se adoptó con el objetivo de garantizar la seguridad alimentaria global y evitar que la disponibilidad de alimentos se vea comprometida por tensiones políticas internacionales. Los líderes del G20 reconocieron la importancia de mantener abiertos los mercados y garantizar un comercio justo de productos agrícolas. La declaración enfatiza la necesidad de abordar las causas fundamentales de la inseguridad alimentaria, como el cambio climático y los conflictos armados. Se buscará fortalecer la cooperación internacional para mejorar la producción y distribución de alimentos, especialmente en los países más vulnerables. Este acuerdo representa un paso importante para proteger a las poblaciones más necesitadas de las consecuencias de las disputas geopolíticas en el acceso a los alimentos. La iniciativa surge en un momento de creciente preocupación por la seguridad alimentaria mundial, exacerbada por conflictos como el de Ucrania.