Un potente terremoto de magnitud 7.7 sacudió la isla de Flores en Indonesia el sábado, causando la muerte de al menos 48 personas e hiriendo a más de cien. Miles de residentes han sido evacuados de sus hogares, buscando refugio en zonas elevadas por temor a réplicas, de las cuales se han registrado más de 340. La situación se complica por la falta de electricidad, telecomunicaciones y el acceso limitado a algunas áreas afectadas. Los damnificados claman por alimentos, agua, medicinas y artículos de primera necesidad, especialmente para los niños. Las autoridades indonesias han desplegado helicópteros, aviones y barcos de rescate para llevar ayuda a la isla. La población local aún recuerda el devastador terremoto de 1992, que provocó un tsunami y cobró la vida de alrededor de 2,500 personas, intensificando el trauma y el miedo.

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