Un terremoto de magnitud 7,7 sacudió la costa de la isla de Flores en Indonesia, elevando el número de fallecidos a al menos 47, según las autoridades locales. Decenas de personas resultaron gravemente heridas y se teme que la cifra de víctimas aumente a medida que continúan las labores de búsqueda y rescate entre los escombros. Más de 300 réplicas, algunas de hasta 6,1 de magnitud, han dificultado las operaciones de ayuda. Alrededor de 900 edificios, incluyendo viviendas, hospitales y escuelas, sufrieron daños importantes, obligando a más de 5.000 personas a abandonar sus hogares, especialmente en la ciudad de Maumere. La infraestructura de la isla se ha visto afectada, complicando la entrega de asistencia. Se han establecido centros de emergencia para proporcionar alimentos, agua, mantas y medicinas a los damnificados.