Un fuerte terremoto de magnitud 7.7 ha sacudido Indonesia, causando la muerte de al menos 51 personas y dejando a miles sin hogar. Más de 1.300 viviendas han resultado dañadas o destruidas como consecuencia del sismo, uno de los más mortíferos que ha experimentado el país en años. Aproximadamente 5.000 personas han sido desplazadas y se encuentran necesitadas de asistencia urgente. Las autoridades indonesias están trabajando en las labores de rescate y buscando supervivientes entre los escombros. Se están distribuyendo suministros básicos, como alimentos, agua y medicinas, a las áreas afectadas. La situación sigue siendo crítica y se esperan réplicas adicionales, complicando aún más las tareas de auxilio. El gobierno ha declarado el estado de emergencia y ha solicitado ayuda internacional para hacer frente a la catástrofe.

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