La ceremonia de inauguración del Mundial en Canadá, celebrada en el Estadio de Toronto, combinó elementos de la cultura indígena con la emoción del fútbol. El evento incluyó la interpretación de la canción oficial del campeonato y la presencia de tambores chamánicos, resaltando la herencia de los pueblos originarios. Un imponente muñeco de reno también formó parte del espectáculo, simbolizando la fauna local y la conexión con la naturaleza. Los participantes lucieron indumentaria deportiva en los colores rojo y blanco, representando la bandera canadiense. Un balón de fútbol gigante, de color dorado, fue otro de los elementos visuales destacados. La ceremonia buscó celebrar la diversidad cultural de Canadá y su pasión por el deporte. El evento marcó el inicio oficial de la competición internacional.