En India, el gobierno del Primer Ministro Narendra Modi respondió con mano dura para evitar una manifestación histórica convocada por la Generación Z. Las autoridades bloquearon completamente la capital, implementando medidas de seguridad extremas para impedir las protestas. El sábado 10 de octubre, se llevaron a cabo miles de arrestos en un intento por sofocar la movilización juvenil. Esta acción refleja una creciente tensión entre el gobierno y las nuevas generaciones en India. La magnitud del despliegue policial y la cantidad de detenidos sugieren una preocupación significativa por parte de las autoridades sobre el potencial de las protestas. La respuesta del gobierno ha generado críticas y debates sobre la libertad de expresión y el derecho a la protesta pacífica en India. El evento subraya las tensiones sociales y políticas en el país.