India enfrenta una crisis de dengue cada vez más grave, que ya no se limita a la temporada tradicional de los monzones. Expertos atribuyen esta expansión a un aumento de las temperaturas, patrones de lluvia impredecibles y una rápida urbanización en el país. Estos factores han alterado el ciclo estacional de la enfermedad, permitiendo que el mosquito transmisor del dengue se reproduzca durante períodos más largos. La situación genera preocupación por el incremento de casos y la presión sobre el sistema de salud. Las autoridades sanitarias instan a la población a tomar medidas preventivas para evitar la proliferación del mosquito. Se prevé que el cambio climático continúe exacerbando el problema en el futuro, requiriendo estrategias de control más efectivas y adaptadas a las nuevas condiciones ambientales.