El ministro de Educación de la India, Dharmendra Pradhan, renunció a su cargo el sábado, poniendo fin a días de protestas lideradas por jóvenes que se autodenominan “los conejos”. Este movimiento, que no corresponde a un partido político real, surgió tras un comentario despectivo de un funcionario gubernamental hacia jóvenes desempleados, a quienes se refirió como “conejos”. Las protestas se originaron en mayo, tras filtraciones en los exámenes de admisión y otras irregularidades, exigiendo reformas en el sistema educativo. Las manifestaciones se centraron en Nueva Delhi durante semanas, con enfrentamientos con la policía que resultaron en numerosos heridos. El activista Sonam Wangchuk, que apoyaba las protestas, interrumpió una huelga de hambre de 26 días al recibir garantías de que los manifestantes no serían castigados. Esta situación representa un desafío significativo para el gobierno del primer ministro Narendra Modi, en el poder desde 2014.

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